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29 jul. 2016

0:33a.m., viernes, 29 de julio. Un día más, un día menos. Nadando en un mar emocional en el cual no estoy acostumbrado. De hecho, no sé nadar: nunca aprendí. Cosas de vago, de los viejos que nunca me quisieron cortar las alas para que vuele por completo. Encerrado por muchos años. Increíble pero cierto: aprendí muchas cosas en esta prisión a las que, algunos, suelen llamarle libertad. Pero no vengo a hablar de esto, hoy, sino que vengo a reflexionar, a lograr hacer una introspección desde un punto de vista muy ajeno al que lo acostumbro. No estoy escribiendo tanto acá, ya sé; no es por falta de tiempo, ni tampoco por falta de interés: solo que aprendí a comunicarme por este medio cuando lo creía necesario. Ya que últimamente, lo hice en fechas que me fueron marcando; anteriormente escribí en el 2014 (mierda, hace un montón), y la penúltima vez fue en febrero del corriente año. Hoy es la última, al menos por ahora...
No tuve un buen día, no. Tampoco es que vengo atrayendo días hermosos en este último tiempo; fueron más cosas las que perdí que las que recuperé o gané de febrero hasta hoy. Perdón: no logro seguir bien el hilo de las cosas hace ya años: el celular me pide que actualice aplicaciones y lo considero más importante que sentarme frente a este monitor al cual me leo al escribir, y reflexionar acerca de la prisión en la que vivo (y, como dije antes, a la que algunos de ustedes suelen llamarle libertad). El dispositivo me dijo que libere espacio de la memoria para poder actualizar aplicaciones; le sonrío, elimino y vuelvo a ejecutar las descargas.
Quizá pregunten por qué demonios explico esto. Y... Porque en la vida, todo tiene que ver con todo. Imagínense si liberar el espacio de nuestra memoria interna (llamémosla cabeza) nos permita actualizar aplicaciones (llamémoslas ganas, fuerzas, sentimientos, etc.), ¡sería sumamente increíble!
Este es uno de los puntos de efusión: nosotros no somos un robot, un aparato que funciona de acuerdo a cómo lo van tocando y direccionando hacia otros lugares. Nosotros somos carne, somos hueso, somos agua, sangre; somos llanto, somos risa, somos amor y somos odio; somos felicidad y somos tristeza: nosotros somos todo. Nosotros, quizá, seamos mucho más de lo que nos imaginamos.
Sin embargo estamos acá: yo escribiendo y vos, si no te aburriste aún, quizá leyéndome, todavía.
Te vengo a contar que no somos un robot, como dije antes; entonces, te vengo a explicar que tenemos la posibilidad de sentir. Sentir por alguien, sentir por algo, sentir por nosotros, sentir por el mundo y por la vida. Creer, creer es todo lo que necesitamos porque, como alguien que conocí personalmente hace poco bien dijo: "yo creo que creer es crear, entonces, si yo creo, creo". Qué analogía perfecta. Tan perfecta que puede llegar a rompernos la cabeza varios minutos intentando dilucidar qué quiso decir, él, explícitamente.
Este es el juego al que nos instigamos a jugar, el dolor al que nos animamos a sentir, el amor al que quisimos siempre llegar. Si yo creo en vos, ¿por qué no habría de querer crear algo en vos y con vos? Sería bastante estúpido si no lo anhelase. Aunque, si les soy sincero, ahora mismo me estoy sintiendo un estúpido. Un estúpido por explicar realmente lo que me pasa, y por estar esperando un mensaje. Porque... de eso se trata, ¿no? De esperar un mensaje. De texto, de Whatsapp, Twitter o Facebook, o de alguna de esas aplicaciones que solemos utilizar para no sentirnos tan... ¿solos?... Quizá.

O quizá solo estemos esperando un mensaje del destino, uno que te llegue con destinatario desconocido y te diga: "dale, che, jugátela; no seas tibio, en esta vida solo triunfan los héroes, y jamás vas a serlo si no vencés tus propios miedos".
Intento ser lo más criollo posible para que no tengan que estar preguntándose qué carajo quiero explicar, adónde miércoles quiero llegar, a qué corazón quiero encandilar.

Una vez leí un cuento, tan simple, tan corto y tan triste a la vez, que jamás pude olvidarlo. Este hablaba de que llegaba un chico a un lugar, en el medio del cielo, donde había algunas especies de tumbas. Pero ellas solo tenían en sus respectivos epitafios, minutos. Por ejemplo: "Nazareno Alonso, 29/07/2016, 14:30 - 14:32". Entonces, vagando en ese cielo, encuentra a un viejo. Esos viejos sabios que siempre aparecen en historias como estas. Él, entusiasmado y dubitativo, le preguntaba porqué solo había minutos inscritos en los epitafios; a lo que el viejo sabio le respondía: "son minutos de felicidad". No contento con una respuesta tan simple, el chico indagó nuevamente, y le pidió que se explaye un poco más al viejo en cuestión, entonces, él se acerco, lo tomó del hombro y le dijo: "este no es un lugar donde la gente muere; este es el lugar donde queda sepultada la felicidad. Porque ella, tan solo dura minutos; por eso hay que saber aprovecharla. No sabemos cuántos instantes de felicidad tendremos en nuestra vida. No sabemos cuándo será el día del comienzo de algo magnífico, ni tampoco sabemos cuándo será el fin. Ni siquiera sabemos cuándo será el día en que... de esta vida... ya no seamos parte".

No les mentí, les dije que era muy corto el cuento. Pero... nos deja tantas cosas para pensar...
Y, ¿si la felicidad es tan solo eso? Si la felicidad quizá sea tan solo un momento un instante, ¿por qué no habremos de aprovecharla al máximo, como si fuese el último instante? La primer pelota que nos regala el viejo, o la primer muñeca que nos regala mamá. El primer amigo que hacemos en el jardín, donde ahí rompemos el cascarón en el que estábamos encerrados desde que salimos de la panza de la vieja, hasta el día que nos sueltan la manito y entramos a la salita de dos, o de tres... El primer amor, que casi siempre es del colegio porque no conocemos otra cosa hasta ir curtiéndonos de vida. El primer beso, el primer llanto de felicidad. La nota aprobada de esa materia que tanto nos costaba; el primer trabajo, la facultad; el amor en la cama (que iría en otro texto mucho más amplio, porque verdaderamente es muy difícil llegar a encontrarlo rápidamente; nos comemos varios buzones antes). Tocar su espalda mientras duerme, sentir su respiración; y quién sabe cuántas cosas más que nos pasen el día de mañana, a lo que seguramente ni estamos preparados.
Entonces, hoy me someto a mi escrito y me pregunto, nos pregunto: ¿por qué no disfrutamos esos instantes de felicidad, en vez de preocuparnos del qué dirán, del qué pasará mañana, o pasado, o... nunca? Si alguien tiene la respuesta a esto, les pido por favor que comente esta entrada de Blog, que me hable a alguna red social y me lo diga, o simplemente... que lo haga. Que sea feliz. Que lo disfrute. Porque es algo que, lamentablemente, no todos en este mundo estamos dispuestos a conseguir.

La felicidad es solo para los valientes, para los héroes que llevamos dentro; para los que pueden lograr vislumbrar ese héroe y hacer que él hable y actúe por ustedes; y que, por favor, no nos ganen nunca los miedos. Los miedos solo nos llevan al fracaso. No llegamos a ningún corazón así.
Hoy intentaré sacarle punta al lápiz que hay dentro de mi corazón, para que él pueda comenzar a explayarse y hablar por mi. Mi cabeza escribe, mi cabeza compone, mi cabeza actúa; pero me está ganando su aire de grandeza y no me deja ver que, mi corazón, quizá, tenga sentimientos y realidades más importantes que apuntar que solo lo que dos míseros ojos marrones pueden ver.
Hoy quiero comenzar a ser otro; hoy quiero comenzar a ser el que en realidad se merezca la felicidad y tenga la suficiente valentía para disfrutarla. Hoy quiero ser el que no fui ayer; hoy quiero ser el que quiero ser mañana y pasado... y toda la vida, de ahora en más.

Hasta el próximo instante... porque vivimos de eso: de los instantes.

5 feb. 2016

  Por segunda vez:

"Lo único que pido desde que te conocí (por segunda vez), es que la música suene más potente que el llanto que me provocan tus lágrimas. Lo único que quiero desde que te conocí (por segunda vez), es que me desparrame, tu sonrisa, los más trazados confines de alegría y felicidad por todo el cuerpo. Lo único que le pedí a la vida, que la conocí tantas veces, fue que me haga sufrir (de una manera condescendiente), para discernir hasta dónde podía ser (yo) tan valiente".


  [Pero la vida arraigó con fundirme felicidad en el pecho, y así es que llegué a ser tan inconsciente de la infelicidad, que -solo por momentos- creí que no era verdadera (ni duradera). La felicidad es darse cuenta a tiempo de lo que puede llegar a ser un caos; la felicidad no es, solamente, sonreír; creer que todo está bien; crecer a merced de la vanidad y de la chuchería que te quieren pintar. La felicidad va por otro camino, cruza otros destinos: pega diferente. En vez, la infelicidad, va por un camino llano, estrecho (casi nulo), donde podemos dilucidarla de una manera bastante fácil: el llanto].

  La introducción aplicada en los párrafos anteriores es, en realidad, el desenlace de la historia. De esta y de muchas. Numerosas veces, el principio es el gran final que no nos atrevemos a asumir. El llanto -hablando siempre a primera vista (o a primera lágrima)- suele someternos en cierta introspección donde creemos que es el principio de algo; pero realmente, si hacemos un mea culpa, podemos encontrarnos con que es realmente el desenlace de alguna historia, de algún pasado, del mismísimo presente o del (tan temeroso) futuro.

  Increíble, pero el llanto puede llegar a ser el fruto de una gran carcajada (una carcajada sideral, como algún día supe plasmar en una canción esa frase); una lágrima puede ser el suburbio que acaba en una inmensa sonrisa; y un dolor puede significar que (sorpresivamente) hay amor dentro nuestro. La mirada constante nunca acabó, la palabra precisa emergió, y la sonrisa perfecta siempre fue tuya, mía, más tuya que mía. Yo sé bien que ese llanto fue -simplemente- el comienzo de una carcajada, que inundará [ergo] de ilusiones el planeta que tuvimos la suerte de habitar ambos. En la constelación más inmensa de esa carcajada sideral, se encuentra escondido el nudo que -todavía- no se pudo desatar. Ya sea por tiempo, por muecas del destino, por la dulce espera que nos amedrenta día a día, ese nudo está empapado de llanto, empañado de un sollozo sublime, sutil y pasional (como quién pudiera decirlo, ¿no?). Sabemos bien que incendiarlo no sirve, porque siempre quedarán vestigios por trapear; por eso (malditamente) debemos esperar a que él mismo decida agotarse; aflojarse por el paso del tiempo y, así (de una vez por todas), poder desatarlo. Me deja tranquilo que no todo fue un naufragio, que uno siempre puede remar en la dirección correcta, y que la sonrisa más inapetente del mundo puede terminar siendo la salvación de muchas células que, con carácter enfático, nos decían: "basta, hasta acá llegaste. No pierdas más el tiempo en problemas que no tienen solución, en llantos que no tienen final, y en corazones que no tienen salvación".

  En ese mar de agua salada donde yo solía naufragar, se encontraba (justito en la arista) el afluente que (sin buscar) quise siempre andar para encontrar: tu llanto. Tu llanto fue quien comenzó a llenar ese mar de lágrimas por el que yo estaba (no sé si coleando, pero "vivito" seguro) convencido de secar. ¿Qué ganaría logrando esto? No lo sé, quizá tampoco me importe. Lo único que me importa hoy, es que jamás le di importancia a nada; entonces, así, puedo estar totalmente tranquilo de que hay que dar sin importar el vuelto que nos den. Que nos caguen con el vuelto es muy normal en estos tiempos, y que nos persigan los recuerdos también. La historia comenzó ayer, mañana, y en este día (y cada día); lo único esencial es transmutarla en un arco iris cada vez que haya tormentos íntimos. Yo actúo con bastante seguridad en la vida, pero desde que me tatuó el retazo de la incongruencia de tu mirada, nada pudo ser igual: todo falló y (no abjuro) esa falla fue perfecta. La ambivalencia que me produjo pensarte, la displicencia que me robó el acariciarte, y la manía que creció en mis brazos al abrazarte, fueron la conglomeración perfecta para avivarme de una sola cosa: la inseguridad ante vos, es la seguridad más hermosa que jamás voy a poder cuajar.

  No me gustaría ponerle un punto final a ninguna historia que me aplique; si bien es (y será) así, a lo único que estoy dispuesto a ponerle un punto determinante y final es a tu tristeza, a mi agonía; a tu llanto y a mi vetusta amnistía; a tu desolación y a mi obsoleta imaginación. Ya no quiero imaginar, solo quiero vivir de la realidad; esa realidad que me hiciste soñar (despierto) en tu mirar; y esa realidad que (entre canciones, amuletos, frases y emociones) en vos quiero plasmar.



"Su fuego incendió mi pecho agasajado, predispuesto
A reservar la umbría que acorralaba a los despechos.
Su boca se hizo el túnel más ardiente y más resero.

Sus ojos se pronunciaron y escupieron el anzuelo".

24 feb. 2014


Ángel Maldito:

Sacándole chispas a las seis cuerdas de esta guitarra endeble,
intento componer algo que no atormente más
al alma que, me da el cable a tierra que necesito, cuando estoy inerte.
Sensitivo es, el carácter que apasiona al aparato que nutre a tu yo más mío.

Tu aparato funciona en base a químicos delictivos.
Tus venas, son las mandatarias de ese cuerpo que no entiende de naturalidad.
Tus manos, actúan en base al sexto sentido de esclavitud que te atornilla
a esa maldita silla, que no te deja escapar, por su maldad.

La trova que hoy dedico es para ese ángel maldito,
que enreda a las almas púberes cuando se ven envueltas en soledad.
Para los que saben de que hablo, esa línea es el himen más delicioso
que has de probar, pero del que nunca salir podrás.

Ahondar en lo más profundo de tu ser puede quitarme la vida,
si respiro de esa miel puede que nada me impida,
que las sílabas de mi cantar se confundan con ironía.
Pero yo se bien que existís, maldigo cuando llegaste a mi vida!

31 ene. 2012


Cabalgaré toda la noche
por una senda colorida.
Mis besos te daré, en derroche,
de una manera algo atrevida.
Me aferraré de tus cabellos
por no caer de ese galope.
Voy a atender a mis anhelos,
antes que el día nos sofoque .
Me perderé, de madrugada,
para encontrarte en mi abrazo.
Después de nuestra cabalgata,
me acostaré en tu regazo
sin importarme si, en ese instante,
soy dominado o si domino.
Me sentiré como un gigante,
o tan pequeño como un niño.
Y las estrellas del lugar
se nos acercan para ver
y, aún conservan su brillar,
después de nuestro amanecer.
Y en la grandeza de ese instante,
mi amor cabalga sin saber
que, en la belleza de esa hora,
el sol espera por nacer.

29 ene. 2012


Navidad Rusa:

Voy perdiendo el rastro
del alma blanca que no para de brillar.
Como un perro feroz,
no paro un momento de olfatear.

Mi cuerpo se siente como en Navidad Rusa,
mi sangre se confunde con la nieve.
Estoy sudando de frío, mi presión es baja,
me pide sal.
Quiero ginebra para mi cuerpo calentar.

Pero mi sangre, como nieve quiere quedar.
Ya no lo puedo remediar, mi cuerpo solo pide sal.
Yo ya no puedo ni pensar,
la presión me está empezando a bajar.

Sonidos raros me empiezan a atormentar,
mi corazón acelera y no para de bombear.
No entiendo a la gente, tienen forma de espiral.
Toman extraños colores, ¡ es por la cama solar !

Ahora no solo broncea, el color puede cambiar.
Pero, ¡ todo es mentira !, si yo nunca cambié.
Sigo estando tan blanco,
ya no sé más que hacer!

Mi cuerpo se siente como en Navidad Rusa,
mi sangre se confunde con la nieve.
Estoy sudando de frío, mi presión es baja,
me pide sal.
Quiero ginebra para mi cuerpo calentar.

Pero mi sangre, como nieve quiere quedar.
Ya no lo puedo remediar, mi cuerpo solo pide sal.
Yo ya no puedo ni pensar,
la presión me está empezando a bajar.

16 dic. 2011



Yo te voy a amar

Creés que es fácil hacerme llorar?
Hacerme reír? Hacerme emocionar?
Creés que es fácil llegarme a besar?
Llegarme a gustar? Llegarme a enamorar?

Si, así lo es.
Todo a tu lado es fácil,
con vos todo se puede lograr.

Todavía no olvido la noche en que te conocí,
las caricias que me dabas, poco a poco te dejabas,
poco a poco te sentía, poco a poco te besaba,
poco a poco me enamorabas.

Como un inútil te dejé pasar, no te supe aprovechar.
Esos días fueron mi karma, que todavía no logro despojar.
Pero la vida te da siempre una segunda oportunidad,
y por siempre a tu lado yo quiero estar.

En la cama me hacés vibrar,
tu cuerpo al mío hace temblar,
al rosarse nuestras pieles
se conjuga en dos el verbo amar.

Es así como comprendo,
aunque alguna vez te estés yendo,
que tus ojos encandilaron mi mirar,
que de una vez y para siempre yo te voy a amar.

31 oct. 2011


Nothing Compares To You

It's been seven hours and fifteen days
Since u took your love away
I go out every night and sleep all day
Since u took your love away
Since u been gone I can do whatever I want
I can see whomever I choose
I can eat my dinner in a fancy restaurant
But nothing
I said nothing can take away these blues
`Cause nothing compares
Nothing compares 2 u

It's been so lonely without u here
Like a bird without a song
Nothing can stop these lonely tears from falling
Tell me baby where did I go wrong
I could put my arms around every boy I see
But they'd only remind me of you
I went to the doctor n'guess what he told me
Guess what he told me
He said girl u better have fun
No matter what u do
But he's a fool
`Cause nothing compares
Nothing compares 2 u

All the flowers that u planted, mama
In the back yard
All died when u went away
I know that living with u baby was sometimes hard
But I'm willing to give it another try
Nothing compares
Nothing compares 2 u

22 oct. 2011


A veces la vida te juega en contra. ¿Nunca sentiste, por momentos, ganas de quitarte la vida de un tirón? Exáctamente es lo que me está pasando a mi ahora. Si estás con alguien, y perdés a esa persona, bueno ¡está bien! Puede pasar. Si estás con otra persona, y perdés de nuevo, ¡mala suerte, la próxima será! Estás con otra persona y la perdés POR PELOTUDO, ya no son el problema los demás, el problema SOS VOS.
¿Como carajo vas a estar con alguien, si no te sabés ni valorar vos mismo? Te vivís tirando abajo, vivís mandándote cagadas, no pegás UNA. Sos burro, sos necio, sos UN PELOTUDO. Si tus viejos no te bancan, te quieren rajar de tu casa, si tu familia no te soporta, no te quiere ni tu hermana, si la mujer a quién vos querés no te quiere volver a hablar, si tus amigos intentan ponerte derecho porque estás creciendo torcido, y ya es difícil enderezarte, si te buscan la mejor manera y te tira el barba, desde arriba, millones de cosas para aprovecharlas y no aprovechás ninguna, es porque SOS UN PELOTUDO. Si no te das cuenta de como carajo tratar a una persona, si no te das cuenta que le hace mal a una persona, si no pensás ni si quiera en vos, si creés poder hacer feliz a una persona con palabras y no con ECHOS, es porque SOS UN PELOTUDO.
Si me creo más que muchos, me creo capaz de todo, me siento superado, y digo ser feliz cuando no lo soy, es simplemente, porque SOY UN PELOTUDO.

2 oct. 2011


La Profesora y El Aprendiz

Es que ya no amanezco envuelto en tu sonrisa,
si medito un segundo creo que nunca fué así.
Es mi corazón el que te llama con prisa,
y vos sos la que tiene el poder decidir.

Me haces sentir bien,
me haces sentir rey de tu reino.
Haces que le sea fiel
hasta a mis más oscuros infiernos.

Te empecé a desear desde un principio,
empecé a querer ser parte de tus vicios,
después quise dejar de ser novicio
en este amor que ya me saca de quicio.

Te imaginaba un ángel en mis mañanas,
toda una experta en la cama,
la profesora que me haga rendir la materia
más dificil que hay sobre esta tierra.

Te convertiste en ángel,
luego fuiste la experta,
pero hoy sos la profesora
que todavía no me enseña.

Quiero aprender de vos y que aprendas de mi,
¿tan poco te cuesta estar sin mi?
Si hoy vos sos mi profesora
yo quiero ser por siempre tu aprendiz.

Pero, por fin hoy entendí la materia.
Ni yo soy aprendiz, ni vos sos una experta.
Por fin hoy comprendí
que, solo en los cuentos de hadas, la bella se enamora de la bestia.