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31 ene. 2012


Cabalgaré toda la noche
por una senda colorida.
Mis besos te daré, en derroche,
de una manera algo atrevida.
Me aferraré de tus cabellos
por no caer de ese galope.
Voy a atender a mis anhelos,
antes que el día nos sofoque .
Me perderé, de madrugada,
para encontrarte en mi abrazo.
Después de nuestra cabalgata,
me acostaré en tu regazo
sin importarme si, en ese instante,
soy dominado o si domino.
Me sentiré como un gigante,
o tan pequeño como un niño.
Y las estrellas del lugar
se nos acercan para ver
y, aún conservan su brillar,
después de nuestro amanecer.
Y en la grandeza de ese instante,
mi amor cabalga sin saber
que, en la belleza de esa hora,
el sol espera por nacer.

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