
Una guitarra por demás desafinada,
un frio alquimista que todo transforma en hielo,
una canción que de movida esta arruinada
y una autoestima muy adherida al suelo.
Las esperanzas guardadas en un cajón,
no tienen filas. ¿Yo qué más puedo hacer?
Por Dios, que difícil que se hace componer
cuando me falta tu calor.
Y me resulta imposible sacarla de mi cabeza,
un camino de ida y vuelta que termina en la cerveza, en la cerveza.
Y ruego a Dios que esto termine para poder ser el de antes,
que no llora por mujeres
y tener siempre un amante.
Pero que nunca aterrizan
metaforas, como cuentos sin moralejas.
Del quinto piso esta chistándome una veja
que, como yo, ya se olvidó de la sonrisa.
Un verso triste que me acaban de vender,
y los zapatos que me aprietan el talón.
Disculpen que sea tan triste mi canción,
es que no la volvere a ver.
Y tengo miedo a equivocarme,
a sufrir, ser lastimado.
Equivocarme es algo malo,
pero amarte es un pecado, es un pecado.
Y ruego a Dios que esto termine
para poder ser el de antes,
que no llora por mujeres
y tiene siempre un amante.
Porque conozco yo el calibre de tus besos,
ya no me dejo asesinar por esa boca,
no pongo un pleno mas por vos, no tengo un peso.
Mejor le cedo a otro el turno que me toca, que me toca.
Y tengo miedo a equivocarme,
a sufrir, ser lastimado.
Equivocarme es algo malo,
pero amarte es un pecado, es un pecado.
Y ruego a Dios que esto termine
para poder ser el de antes,
que no llora por mujeres
y tiene siempre un amante.
un frio alquimista que todo transforma en hielo,
una canción que de movida esta arruinada
y una autoestima muy adherida al suelo.
Las esperanzas guardadas en un cajón,
no tienen filas. ¿Yo qué más puedo hacer?
Por Dios, que difícil que se hace componer
cuando me falta tu calor.
Y me resulta imposible sacarla de mi cabeza,
un camino de ida y vuelta que termina en la cerveza, en la cerveza.
Y ruego a Dios que esto termine para poder ser el de antes,
que no llora por mujeres
y tener siempre un amante.
Pero que nunca aterrizan
metaforas, como cuentos sin moralejas.
Del quinto piso esta chistándome una veja
que, como yo, ya se olvidó de la sonrisa.
Un verso triste que me acaban de vender,
y los zapatos que me aprietan el talón.
Disculpen que sea tan triste mi canción,
es que no la volvere a ver.
Y tengo miedo a equivocarme,
a sufrir, ser lastimado.
Equivocarme es algo malo,
pero amarte es un pecado, es un pecado.
Y ruego a Dios que esto termine
para poder ser el de antes,
que no llora por mujeres
y tiene siempre un amante.
Porque conozco yo el calibre de tus besos,
ya no me dejo asesinar por esa boca,
no pongo un pleno mas por vos, no tengo un peso.
Mejor le cedo a otro el turno que me toca, que me toca.
Y tengo miedo a equivocarme,
a sufrir, ser lastimado.
Equivocarme es algo malo,
pero amarte es un pecado, es un pecado.
Y ruego a Dios que esto termine
para poder ser el de antes,
que no llora por mujeres
y tiene siempre un amante.
No hay comentarios:
Publicar un comentario