Y esta es mi realidad, no importa cuantos días hace que es así, pero si importa que así es.
A penas puedo respirar, a penas me levanto de la cama, a penas tengo fuerzas para comer y tomar.
Me olvidé lo que es reírme, me olvidé lo que es estar bien, y ser feliz.
Estoy tan pendiente de todo, que me olvidé que yo existía, me olvidé que tenía una vida.
¿Pero de que me sirve la vida, si no la tengo a ella?
Una vez más puedo repetir en este blog que sin ella mi vida no es feliz, y así estoy, así es mi vida.
Demás está decir que, si fuera por mi, la cambiaría al instante, pero no puedo, mi vida es así, y así va a seguir.
Reconozco que no está bien lo que estoy haciendo, pero mi tristeza es mía, y de nadie más.
Inconcientemente me pasó, el hecho de enamorarme y dejar todo atrás, y ya no quiero consuelos, no pienso parar de llorar, porque mi tristeza es mía, y de nadie más.
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