
Si quieres te cuento los cuentos que tú me contabas.
Si quieres mujeres, te escribo una lista con nombres
y camas.
Si quieres me sigo creyendo que fuiste una santa.
No tienes perdón.
¿Cómo tienes la poca vergüenza de entrar en mi casa?
¿Cómo tienes valor de llamar
por las noches a ver que
me pasa?
¿Cómo tienes la lengua tan larga
y la risa tan falsa?
NO TIENES CORAZÓN.
Y mírame a la cara y atrévete a negarme
que conoces tantas camas
como historias que contarme.
Mejor no des detalles, prefiero que te calles,
que me evites, que te halague, con piropos y verdades.
Tuviste muy poco respeto y poco cuidado.
Hiciste que fuera el payaso en tu circo privado.
Dejaste un imbécil muy grande en mi frente pintado
No tienes perdón.
Ahora entiendo el afán por viajar con tu hermana a la Habana.
O las cenas aquellas con tus compañeras una vez por semana.
Y los viejos amigos y algún que otro primo que ya peinan canas
No tienes corazón.
Y Me debes año y medio, mucha sangre, tu me debes.
Y tu culpa es mi remedio, ¡Sean benditos tus deberes!
Si no me quiere, no me quiere... Nadie se muere.
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